Articles Paco Martínez

¿POR QUÉ LA MAYORIA DE LOS CATALANES DESEAN UN ESTADO PROPIO?

¿Qué futuro económico le espera a una Catalunya dependiente de España?

Cuando pensamos en el futuro de Catalunya, solo podemos trabajar con dos hipótesis: Catalunya como parte del Estado español y Catalunya como Estado independiente. El resto de los escenarios no son creíbles. Casi todos los análisis que se hacen sobre este tema dan por sentado que Catalunya forma parte del Estado español. Estas previsiones son (PIB, inflación, desempleo), pero no cuentan el déficit fiscal, la baja inversión en infraestructuras públicas, el control del acceso al mercado de capitales, el mantenimiento de los oligopolios energético, bancario y de otros suministros básicos, la intromisión de órganos administrativos centrales, etc. Solo ven una Cataluña de 7,5 millones de habitantes; 32.000 kms. cuadrados; un 10,9% de desempleo; un PIB per cápita de 28.800 euros; líderes del Estado en exportaciones e importaciones; un 20% del PIB del Estado. Una foto fija muy favorecida que por culpa de ese déficit fiscal abusivo va perdiendo brillo.

Y todo esto no es nuevo. Fijémonos en los antecedentes:

Hasta la guerra civil, el PIB per cápita de Catalunya era un 50% superior a la media española.

El franquismo puso el máximo esfuerzo en desindustrializar Catalunya.

El Estado postfranquista ha mantenido ese enfoque: reducir la inversión pública para hacer menos atractiva la inversión privada.

Se han inventado un sistema de financiación a través del cual los contribuyentes catalanes financian a los contribuyentes españoles.

No se publican las balanzas fiscales porque saben que los ponen en evidencia.

Cuando las publicaron, hace ya muchos años, hicieron malabarismos anteponiendo dos opciones: la del flujo monetario (tanto entra, tanto sale) y la de carga-beneficio. Y en esto último está la trampa, ya que el supuesto “beneficio” es de naturaleza subjetiva. El Estado español es un Estado colonial sin colonias. En la empresa privada uno asume la carga y el beneficio. Un Estado catalán independiente debería ser un Estado ligero, sin ataduras con el pasado y nunca recogiendo ninguno de los modelos Españoles.

En los gobiernos de funcionarios –como es el caso– los altos funcionarios manejan los fondos públicos sin el cálculo de si será positiva la inversión. Es decir, si se equivocan (cosa que ocurre a menudo) nadie les pide cuentas, por lo que ellos se sienten cómodos tomando decisiones arriesgadas. Los gobiernos españoles son caros e ineficientes, la deuda pública del Estado sube a 1,5 Billones y lleva 15 años solo pagando de dicha deuda los intereses que pasan de 30.000 Millones.

Somos el 16% de la población del Estado, pagamos el 20% de los impuestos totales, recibimos el 14% del gasto público, y si quitamos la partida de la Seguridad Social (que no es discrecional), el 14% queda reducido al 11%.

Este gobierno tramposo hace que la financiación del corredor Mediterráneo, que cuenta con parte UE, tenga un tramo que va de la estación de Atocha a la de Chamartín (en plena meseta) convirtiéndolo con trampa en el corredor madriterraneo. Esto no se le habría ocurrido ni al trilero más tramposo de las Ramblas

Para más inri, nunca cumplen los presupuestos que ellos mismos confeccionan para Catalunya en los Presupuestos Generales del Estado. La ejecución siempre queda por debajo de lo presupuestado, pero por casualidad lo destinado a Madrid casi siempre supera el 100%

Desde 1978 han salido de los bolsillos de los contribuyentes catalanes (personas y empresas) unos 300.000 millones de euros, cifra superior al PIB de Catalunya (250.000). que resultados macroeconómicos hubiera tenido Catalunya de haber podido destinar estas cifras para dar un enorme impulso a nuestra economía Catalana.

 Imaginemos a Catalunya recaudando sus propios presupuestos, como hace del País Vasco, La cuenta de resultados nos da una situación de superávit, pero recaudando el Estado central y siendo financiado por el, generamos perdidas y reducimos nuestro valor patrimonial. Resumiendo: no se puede prosperar cuando se tiene un estado en contra, un estado derrochador por excelencia. Para mi está claro, “como parte del Estado español, el futuro económico, político, social y de libertades de Catalunya, es imposible”.

El escandaloso y lamentable déficit fiscal que padecemos todos los catalanes, por culpa de la financiación que tiene como autonomía por parte del Estado Español. La Generalitat gestiona 27.000 millos de euros al año, pero su recaudación de impuestos es de 43.000 millones, por tanto, existe un 40% de diferencia que no sabemos dónde van, desaparecen del todo, se esfuman y nos dice el Conseller Giro que este año pasado el déficit entre lo recaudado y lo recibido para financiación fue de 19.000 esto supone mucho dinero.

Si los impuestos generados por las regiones más productivas no retornan, por ejemplo, en infraestructuras ferroviarias para exportar, no solo salen perdiendo estas, sino que sale perdiendo el conjunto de España

¿Dónde van a parar todos estos millones? con el defecto de que la mayoría, no van a parar a inversión, por ejemplo, nos cuenta Ana Sagasti que el chiringuito de la casa real nos cuesta 600 millones de euros, calculando que una encuesta de los catalanes refleja que solo el 19% apoyan la monarquía, ese dinero nos lo podríamos ahorras. Nos cuenta Canadell que las embajadas lujosas nos cuestan: la de Japón 18 millones de euros, la de Rabat 6 millos de euros, los jardines de la embajada de Paris 676.000 euros. Recordando los submarinos que no flotan, en un principio se presupuestaron por 2.132 millones y se terminó pagando 3.000 millones. Si contamos con que España tiene un ejército, que la proporción de oficiales con soldados es exageradamente desproporcional y si sumamos unos 100.000 hombres de la guardia civil militarizada, podríamos decir que tenemos uno de los ejércitos más grandes de la Europa de nuestro entorno, que no quiere decir el más eficaz y con una salvedad y es que su función según la sacrosanta constitución, parece que sea preferentemente la de guardar la unidad de la patria. Es de resaltar que para 2022 el presupuesto de defensa aumentará en un 5,75% siendo el total de 22.796 millones, supongo que a este presupuesto habrá que añadir el de los más de 100.000 hombre de la guardia civil militarizada, con su armamento pesado.

Todo ello calculando los beneficios que tendríamos con la independencia en lo económico, o sea, lo que llamamos independentismo de cartera. También tendríamos que considerar otros muchos beneficios propios de este Estado que es Catalunya: Un país gobernado por nosotros mismo, un respeto a la lengua propia y vehicular, sin rechazo a otras lenguas entre ellas, el Castellano como segunda lengua hablada, una democracia más completa, una judicatura que tenga un respeto más ponderado a la justicia, un respeto a la  cultura catalana, un país más pequeño que supone un mayor acercamiento del ciudadano a sus gobernantes, una menor representación diplomática.   

Es por ello por todo ello que voy a escribir sobre la única hipótesis que me parece viable, política, social y económica: Catalunya como Estado independiente.

La primera y más sustancial ventaja económica de una Catalunya independiente, es su tamaño un tamaño muy similar a la mayoría de los países más ricos de Europa. Los que apuestan todavía por las economías de escala típicas de los países mayores se equivocan totalmente.

La segunda ventaja, es que una Catalunya independiente contará con un Estado a favor. Con ello se romperá la aberración que ha supuesto históricamente para Catalunya y sus habitantes tener un estado en contra. Este hecho es muy necesario, ya que el margen de maniobra de un Estado es muy alto en los ingresos y prácticamente total en los gastos. Un Estado controla fácilmente un 50% del PIB.

Consecuentemente un Estado independiente recuperará la plena soberanía fiscal, tanto en el plano normativo como en el de la gestión y en el de la recaptación.

Al recuperar la soberanía fiscal, el Estado catalán podrá defender y asegurar mejor las pensiones, que el Estado español, por dos simples razones: porque la tasa de desempleo es más baja y porque el salario medio es más elevado (trabajadores mejor cualificados, mayoría de empresarios que también cotizan) por todo ello su cotización a la Seguridad Social sería más alta. Considerando también el caso que con la independencia nuestros impuestos se quedarían en Catalunya, los funcionarios, los consulados se convertirían en embajadas, las multinacionales de Catalunya, Todos ellos cotizarías aquí, la recuperación del déficit fiscal crónico que tenemos con España supondría la recuperación de entre los 17 a 19.000 millones anuales, que invertidos en nuestra economía daría un empuje económico y de generación de empleo, que aumentaría considerablemente las cotizaciones a la seguridad social catalana, consiguiendo con ello un Estado de bienestar, comparable al europeo.

Geopolíticamente Catalunya está muy bien ubicada. Es el norte del sur, a orillas del Mediterráneo, con dos puertos importantes que debidamente integrados a una línea férrea de ancho europeo (que España retrasa durante muchos años su construcción) podrían canalizar mercancías a Europa con facilidad, evitando que los barcos que atraviesan el Canal de Suez tengan que entrar en el Atlántico en un arco de 180 grados para descargar en puertos del norte, como Amberes, Roterdam, Hamburgo, con el consiguiente aumento de los fletes. Esto es ser competitivo y saber crear empleo. Se calcula que, entre los dos puertos bien comunicados con Europa por ferrocarril, con la logística de transporte que esto originaria y la cantidad de industria que este fenómeno crearía, supondría un aumento de carga y descarga del 7% que en este momento se realiza a doblarse o triplicarse, generando una gran cantidad de trabajo, como le está pasando al puerto de Amberes,  abriéndolo al Mar del Norte, fondeando el estuario del rio Escalda y contrayendo cantidades de diques de carga y descarga a lo largo del estuario. Quedaría por hablar de la importancia del Aeropuerto de Barna.

Catalunya, que inició su proceso de industrialización en el siglo XVIII (proceso al que España no quiso incorporarse) ha mantenido esas constantes. Se estima que el 50% de la economía catalana depende directa o indirectamente de la actividad industrial

Y todo ello se confirma en la distribución de las ventas de Catalunya en la actualidad. Un 25% queda en casa. Un 25% va a España. Y un 50% al resto del mundo a pesar de la dificultad que supone la falta de infraestructuras. Hace 40 años la dependencia del mercado español era muy elevada y ahora ha desaparecido al expandirse al mercado mundial. Por proximidad el mercado español continúa siendo importante para las empresas catalanas, como lo es el mercado catalán para las empresas españolas. Pero a mi juicio, aquellas empresas que no han sido conscientes de los costes de esa dependencia pueden sufrir a medio plazo, como sufren las empresas que dependen de un cliente principal.

Ya lo dijo Antoni Rovira i Virgili hace un siglo: “No es tracta que els polítics de Madrid ens governin bé; es tracta que deixin de governar-nos”. Si no alcanzamos la independencia, la economía catalana irá deteriorándose y la Generalitat se ira transformado en una gestoría administrativa de provincias cara de sostener, uno de los deseos más compartidos por la ciudadanía del estado Español.

17/01/2022

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